
Parecía imposible que esto pudiese ocurrir pero así ha sido. Aprovechando los disturbios en las calles por parte de los egipcios, varias personas entraron en el Museo y se llevaron varios objetos de incalculable valor.
Aunque en un principio el propio Zahi Hawass desmintió el robo, ha sido hoy cuando, después de hacer inventario, han descubierto que, en efecto, faltan unas 8 piezas, entre ellas, varias pertenecientes a la tumba de Tut-anj-amon o una escultura de Akenaton y su esposa Nefertiti.
Al encontrarse muy cerca de la plaza Tahrir, epicentro de las manifestaciones contra el gobierno, el museo ha sufrido mucho durante estas jornadas de revueltas, llegando a ser desalojado por peligro de incendio en su interior, aunque afortunadamente, sólo quedase en el jardin.
A pesar de que las medidas de seguridad se han extremado, es lógico que el director Zahi Hawass reclame mucha más protección para su edificio, que alberga miles de piezas de diferentes épocas de la historia egipcia.
Debe haber más medidas de seguridad y coches de bomberos en torno al museo” ha dicho. “El museo podría incendiarse, eso sería una catástrofe“.







