La revista Forbes ha elaborado un ranking con las peticiones más raras solicitadas en hoteles de lujo por los propios huéspedes.

Maite Foriasky, jefe de conserjería en el hotel The Setai tuvo que transformar por petición de un cliente una habitación y decorarla como si fuera un burdel, aparte de comprar ropa interior roja barata para su esposa.


