CAPÍTULO 1
Abrí lentamente los ojos, deje atrás mi sueño intranquilo, como todos mis sueños a lo largo de mi vida. Nunca conseguí dormir bien después del incidente a mis 6 años, en el que perdí a mis padres y abuelos en un accidente de tren.
Al despertarme, mire a mi alrededor, había una extraña atmósfera en el vagón del tren, tan solo me encontraba acompañado por una anciana al fondo, seguida de una mujer de unos 30 años, con una bella hija en su regazo, todos estaban dormidos.
Con la mirada perdida en el perfil de las montañas en la noche, fui llegando a mi destino, Burgos.
Me dirigía allí, al recibir una invitación a una feria de objetos extraños, a lo que hasta ahora había dedicado toda mi vida.
Mi vida básicamente es extraña, alejado del gentío, casi toda mi infancia me la pase en mi habitación, siempre me gustó contactar con el más allá, y yo mismo construí objetos para eso.
Empezaba a abrirse una tenue luz del amanecer, mi destino estaba cerca.
El tren llegó a su destino a las 9.30 de la mañana, colgué mi mochila sobre mi hombro izquierdo y me dispuse a salir del tren.
Acostumbrado al calor del sur, Burgos me pareció bastante frio. Una vez caminando por la ciudad, pregunté a un amable señor que me indicara la calle Ciprés Blanco.
Llegué a la calle, era bastante grande, casi como una avenida, pero no vi ni rastro de la supuesta feria, la verdad es que eso me dejó muy inquieto.
Comenzaron a caer unas leves gotas de lluvia, observe el cielo, parecía que se acercaba una tormenta. El sonido de unos pasos en el asfalto me hizo girarme sobre mi mismo.
Hacia mi se dirigía una bella joven de cabellos rojizos como el fuego que le caían por los hombros, su rostro tenia una tez pálida, que acentuaban el color de sus ojos azules como el cielo. Seguí observándola en silencio mientras se acercaba hacia mí, atisbé que de su cuello llevaba tendida una cámara fotográfica, muy familiar para mí, la reconocí enseguida. Unos años atrás, fabrique con mis propias manos una cámara fotográfica, que proporcionaba a las personas el don de ver cosas más allá de lo normal, aunque esta cámara seria inútil si la propietaria, no tuviera un don especial que le acercara con el más allá. Envié esta cámara sin razón alguna, a una dirección española al azar, tenía ante mí su destinataria, pensé que el destino a veces es caprichoso.
La misteriosa mujer al acercarse a mi altura, esbozó una sonrisa burlona y me saludó con agrado.
- ¡Buenos días!- dijo con una voz realmente dulce-.
Me quedé paralizado, por unos segundos antes de reaccionar y al fin le devolví el saludo.
- Buenos días señorita, ¿le puedo ayudar en algo?- Le contesté-.
La joven me contó que venía de un punto lejano de España, buscando una feria sobre animales, pero que en la calle citada no había ningún indicio de dicha feria.
Le comenté mi situación y que tampoco aparentemente estaba lo que yo andaba buscando.
Nuestra conversación fue interrumpida por una situación un tanto cómica. Por el extremo opuesto de la calle, vimos que se dirigía hacia nosotros un hombre alto, delgado y con un atuendo un tanto peculiar. Venia corriendo, llegó hasta nuestro punto sin aliento. Iba disfrazado de conejo blanco, y nos pregunto dónde estaba la fiesta de disfraces.
Estaba bastante claro, 3 desconocidos, fuera de su cuidad, que lo citan para asuntos diferentes, que no existen, parece que alguien nos quisiera unir por alguna razón.
La lluvia comenzó a apretar bruscamente de pronto, así que decidimos entrar en la cafetería más cercana, para protegernos de la lluvia y conocernos un poco.
En la cafetería, les hablé de la vida de Eric, de mi historia.
Mas tarde comenzó la chica Alice a hablar de ella, nos explicó que no sabe nada de sus padres, se crió con sus hermanos sola en el campo y también tenia relación con lo paranormal.
Henry, aun disfrazado de conejo, también hablo de sí mismo, una vida solitaria, prefería los libros a tener amigos, fue desheredado de su familia adinerada por introducirse en los libros del mas allá. Vive solo en su casa junto al lago alejado del bullicio de la cuidad.
Aún estábamos conversando cuando el camarero, preguntó si en el grupo había estaba Eric, me dijo que había llegado un paquete para mi y mis amigos. Al poner el paquete sobre la mesa el camarero se fue. Abrí el embalaje, dentro se encontraba una preciosa cajita de madera de roble, del tamaño de un puño, y en la tapa tenia tallada una rosa celta en la madera. Al abrir la caja sonó una suave melodía, que nos transmitió más incertidumbre, dentro de la caja había una nota, en el papel estaba la misma rosa celta que en el grabado de la caja, la nota era corta, directa:
- Os estábamos esperando, tenéis un coche en la puerta.
Al leer esto, todos miramos por el cristal de la cafetería, y ahí vimos un vehiculo negro, con la rosa celta en su parte delantera. Tenía las puertas traseras abiertas, nos acercamos y entramos en el, su interior también era oscuro, y el coche comenzó a moverse, y una voz se dirigió a nosotros:
- Nos dirigimos al aeropuerto, allí recibiréis nuevas órdenes.





October 4th, 2008 at 12:45 am
Interesante historia,(sobre todo si sale de mi xd) bien narrada aunque algunos detalles que te dire luego por email.
Un saludo, buen trabajo con el blog
October 4th, 2008 at 7:47 pm
Historia narrada con gran maestria…que lastima que no estes metido en hollywood…con menos de este material se podria rodar una pelicula…si lograra enchufarte en el cine,te codearias con los mas grandes…robert de niro,al pacino,santiago segura…podria seguir tio…pero no tengo mas ganas de escribir…en serio que eres un gran narrador!!que siga el blog viento en popa a toda vela como el barco de jack sparrago!!salu2
October 9th, 2008 at 5:44 pm
Tienes razón es un relato muy bien contado, partiendo de unas ideas muy concretas creo que ha sabido darle un rumbo muy bonito y a la vez enigmático a la historia. ^^